viernes, 15 de enero de 2010

Superhéroe: Chesley Sullenberger

Poco después de las 3:26 p.m. EST el 15 de enero de 2009, el pilotó con éxito el Vuelo 1549 de US Airways después de amerizar en el río Hudson de Nueva York.7 Todos los pasajeros y tripulantes sobrevivieron.7 El Alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, dijo que Sullenberger y su tripulación recibirían la "llaves de la ciudad".8 Un club de fans fue dedicado a Sullenberger en el sitio web Facebook poco después del accidente.9 9 El 16 de enero el ex presidente de los EE. UU., George W. Bush, llamó a Sullenberger para agradecerle por salvar la vida de los 150 pasajeros,10 al igual que el actual presidente, Barack Obama.11
US Airways 18/01/2009 10:16 am 52 comentarios 33,562 views
El piloto que realizó el exitoso amerizaje de un Airbus sobre el río Hudson aseguró el sábado que el avión se topó con una bandada de aves justo después del despegue, informaron investigadores del accidente, mientras continuaban los esfuerzos por recuperar la nave.
EL testimonio del piloto de US Airways Chesley Sullenberger, a cuya pericia se atribuye el éxito del amerizaje el jueves en Nueva York -al que sobrevivieron los 150 pasajeros y cinco tripulantes- dejó claro que la colisión con una bandada de aves, posiblemente gansos, dañó los dos motores y generó la emergencia.
La ventana de la cabina de mando del avión “estaba literalmente llena de grandes pájaros marrón oscuro”, dijo Sullenberger a los investigadores, informó Kitty Higgins, de la Oficina Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB).
El piloto “aseguró que su reflejo fue agacharse, pero no lo hizo”, agregó.
Simultáneamente, el piloto y el copiloto “oyeron estruendos, sintieron el impacto, se fue la energía y luego olieron -según dijo el capitán- ‘pájaros en llamas‘”.
La noche del sábado grúas gigantes se alistaban para iniciar el levantamiento del avión semi sumergido en las heladas aguas del Hudson, informó la NTSB.
La operación de rescate fue compleja y permitió que finalmente se recuperaran las cajas negras ubicadas en la cola del avión.
“Al momento del impacto, el copiloto, que tenía el control de la nave, notó la bandada de aves“, comentó Higgins en conferencia de prensa.
“Creo que pensó, por lo que vio, que (los pájaros) volarían debajo del avión”, agregó.
Con los dos motores apagados, el capitán decidió que el único lugar donde podía aterrizar sin arriesgar a los sus pasajeros era en el río Hudson.
Sullenberger tomó control del avión y “bajó la nariz para intentar paliar la pérdida de velocidad”, precisó Higgins.
Higgins dijo que el piloto informó a los controladores poco tiempo después de haber despegado desde el aeropuerto La Guardia, cuando el avión se encontraba a 3.000 pies de altura: “Golpeamos aves. Perdimos fuerza en los dos motores. Estamos regresando”.
La NTSB entrevistó además a los controladores aéreos y tripulantes del vuelo, quienes habrían descrito “un fuerte ruido, un sonido nunca antes escuchado. Todo el ruido de los motores cesó. Lo describieron como un completo silencio. Creo que dijeron que fue como ‘estar en una biblioteca’”, dijo Higgins.
Luego “escucharon a un pasajero de primera clase sentado junto a una ventana decir: ‘creo que golpeamos pájaros‘”.
Momentos después se desarrolló una discusión entre el piloto y los controles aéreos mientras se agotaban las opciones y el avión se precipitaba a tierra.
“El controlador preguntó si el piloto quería aterrizar en la pista 13 de La Guardia y el piloto contestó: ‘No podemos. Podríamos terminar en el Hudson’“. agregó.
Los controladores y Sullenberger discutieron la posibilidad de desviar el avión a otro aeropuerto, pero el piloto “respondió: ‘No podemos hacerlo’”, precisó Higgins.
“Cuando preguntamos en qué pista quería aterrizar el piloto, él respondió: ‘Vamos a estar en el Hudson’”, dijo Higgins. “Y esa fue la última comunicación del avión”.
El vuelo del Airbus, desde el despegue hasta el amerizaje en el Hudson, duró cerca de cinco minutos, precisó Higgins.
Imágenes de una cámara de seguridad difundidas el sábado mostraron por primera vez el momento del impacto. El agua se agita mientras el avión se desliza perfectamente sobre el Hudson, una excelente maniobra que los expertos aseguran evitó un desenlace fatal.
Hubo “un impacto, sin rebote, una desaceleración gradual”, dijo Higgins. “El capitán dio una sola orden: evacúen”.
Las entrevistas con los tripulantes confirmaron que Sullenberger se negó a salir del avión hasta asegurarse que los 150 pasajeros estaban fuera.

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